La entrevista inició con un rapport muy ameno, con plática relacionada a la industria, lo cual ayudó a romper el hielo y generar confianza desde el inicio.
Inmediatamente después, el entrevistador abrió el espacio para que yo hiciera preguntas sobre la empresa y resolviera dudas generales, lo cual me pareció un detalle muy positivo, ya que normalmente esto se deja al final.
Posteriormente, la conversación se enfocó en preguntas específicas relacionadas con el puesto de trabajo, particularmente sobre la definición de objetivos, métricas y cómo comunicar la información.