El proceso constó de tres etapas clave:
1. Tests psicotécnicos: Evaluaciones diseñadas para medir capacidades cognitivas como razonamiento lógico, comprensión verbal y agilidad mental bajo presión. Esta fase permitió identificar el potencial analítico y la capacidad de resolución de problemas.
2. Entrevista grupal: Los candidatos fuimos divididos en grupos de cinco personas y a cada grupo se le asignó un caso práctico distinto. El objetivo era resolverlo de manera colaborativa, demostrando habilidades como la comunicación, el pensamiento crítico, la organización del equipo y la toma de decisiones conjunta.
3. Entrevista individual: Se trató de una conversación en profundidad en la que el foco estuvo en el currículum personal. Se hicieron preguntas específicas sobre experiencias previas, con el objetivo de validar competencias clave y asegurarse de que el perfil encajaba con lo que se busca